jueves, 13 de junio de 2013

Las encrucijadas de Gustavo Petro.

Tomada de periodicomira.com
El alcalde de Bogotá Gustavo Petro ha tenido que manejar durante lo que va corrido de su periodo varias crisis difíciles que han puesto a prueba su capacidad para gobernar. La opinión pública lo ha atacado por muchos temas que le conciernen como alcalde de la ciudad capital y él en su momento ha dicho que todo se debe, en palabras más o en palabras menos, a un “ataque de la derecha de éste país que no puede hacerse a la idea de que un representante de la izquierda tenga el segundo cargo por elección pública más importante del país”.

El último y más fuerte de los ataques que ha recibido la administración de Petro se trata de la posible revocatoria de mandato promovida por el representante a la cámara del Partido de la U, Miguel Gómez. Desde enero anterior un grupo de ciudadanos, liderados por el representante, se dieron a la tarea de recoger como mínimo 289.264 firmasque es la cantidad que exige la ley, para poderle revocar el mandato al alcalde de Bogotá. El pasado 18 de abril fueron radicadas ante la registraduría un total de 641.707 firmas de bogotanos que quieren que Gustavo Petro se vaya de la Alcaldía.

Pero el tema de la revocatoria parece ser más un show mediático que algo posible de realizar. Si la registraduría avala las firmas se necesitaría que salieran a votar, (un día domingo donde no se elige nada más) como mínimo 1`234.214 y que la mitad más uno diga que quiere a Petro fuera de la administración de Bogotá.  Por esa simple razón, la revocatoria de mandato consagrada en el artículo 103 de la Constitución Nacional parece una utopía en el caso de la Capital. 

En los últimos días la polémica ha corrido por cuenta de la revisión que ha venido realizando el equipo del alcalde a las más de 600 mil  firmas.  Petro ha asegurado que muchas de las firmas son inválidas, ya que aparece por ejemplo la firma de él, falsa desde luego. El representante Miguel Gómez ha dicho que Petro no tiene derecho a revisar las firmas que él entregó a la Registraduría, y que él y su equipo son consientes de que hay muchas firmas invalidas que por eso recogieron más del doble de lo exigido por la ley.  Por otro lado, Flavio Augusto Rodríguez, abogado del alcalde ha dicho que ellos están en todo su derecho de conocer dichas firmas.

El caso es que un mes después de que las firmas fueran entregadas, la Registraduría no ha podido revisar las firmas en su totalidad y pidió más plazo  para realizar adecuadamente esta tarea. (Hay que tener en cuenta que la ley le da 30 días para la revisión).

Petro también ha dicho que una posible destitución o revocatoria de su mandato afectaría gravemente el Proceso de Paz que se lleva a cabo por éstos días con la guerrilla de las Farc en Cuba. Para el alcalde eso sería demostrarle a la guerrilla que en éste país no hay garantías para ejercer la oposición política. Esta es sin duda una premisa osada del alcalde y que muchos ciudadanos en los foros de los distintos medios de comunicación comparten. 

Más allá del daño que le haga al proceso de paz la revocatoria o una posible destitución de Petro el daño se le hará a Bogotá. Una ciudad con una gran cantidad de problemas sociales, de infraestructura y que al quedarse sin alcalde se prestaría nuevamente para que los corruptos pesquen en rio revuelto como lo dijo  Uriel Ortiz Soto, columnista del Espectador el pasado 5 de mayo en su columna.

Las investigaciones de la Procuraduría parecen ser las más peligrosas en éste momento para el  alcalde Petro, éstas le pueden dar la destitución. En el momento en que se abra una investigación preliminar la Procuraduría lo puede suspender por un periodo de tres meses tal y como lo hicieron con Samuel Moreno en su momento. Y esa suspensión llevaría a una muy segura destitución y por lo tanto a una nueva desgracia para la capital de la república.

Por su parte Gustavo Petro, en una entrevista concedida a la página de internet, Confidencial Colombia, se mostró tranquilo y dijo estar confiado en que la Procuraduría no se dejaría llevar de las presiones que sobre ellos imponen algunos sectores de la sociedad.  

En conclusión, Gustavo Petro no ha tenido una alcaldía fácil, gobernar una ciudad de más de ocho millones de habitantes donde confluyen todos los intereses de un país no debe ser nada fácil. Hace las cosas, como él mismo lo afirma, con la mejor voluntad. Sería un desastre para la capital si es destituido por la Procuraduría. Es muy difícil que la revocatoria prospere.



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