lunes, 29 de noviembre de 2010

BATIDAS ILEGALES Y AGRESIÓN A LA LIBERTAD DE PRENSA

Los jóvenes son subidos a un camión para luego ser
conducidos hasta el batallón. 

Por éstos días se hacen incorporaciones para el Ejercito Nacional en Colombia, por ello los militares efectúan operativos con el fin de conducir personas que no tengan libreta militar. Lo hacen en la llamadas “batidas”, operativos relámpagos realizados en parque y sitios públicos donde se encuentren jóvenes.

Retienen a todo aquel que no tenga libreta militar, le quitan su documento y lo conducen en un camión hasta el batallón mas cercano. El hecho de conducir a una persona sin ninguna orden judicial y por medio de la intimidación armada es ilegal y así lo hizo saber la corte constitucional en su sentencia C176 de 2007, así lo hizo saber la Defensoría del Pueblo en una carta dirigida al comandante de la cuarta brigada en septiembre pasado, sin embargo los militares la siguen haciendo por las fechas de incorporaciones.

El domingo 28 de noviembre fui testigo de una batida en el Parque de Berrio de la ciudad de Medellín, eran las seis y treinta de la tarde cuando un grupo de soldados del batallón de artillería Numero 4 se hicieron presentes en el lugar y se tomaron el parque buscando a todos los jóvenes que allí se encontraban.

De inmediato me día a la tarea de tomar algunas fotografías para documentar el hecho y así mismo hable con los jóvenes que estaban en el camión, en total eran 20 varios de los cuales  estaban en el camión por más de una hora. Algunos de ellos eran estudiantes y aún así estaban en el camión.

Tome las fotos evitando ser visto por los uniformados, pero un civil que estaba con ellos, al parecer el conductor del camión, me delato ante el sargento que estaba a cargo de la batida.
Esta fue la foto que supuestamente no podría haber
tomado.

El sargento se alteró, me quito la cámara, porque según él, no le podía tomar fotos a los miembros de la fuerza pública, le dije que era periodista y que simplemente estaba haciendo mi trabajo. Se alteró más y dijo que tenía que acompañarlos, que me debía ir con ellos e intentaron subirme por la fuerza al camión de lo cual desistieron cuando expuse mi argumento de que no lo podían hacer ya que no había cometido ningún delito, que si me conducían me estarían secuestrando.

-Déjenlo, pero la cámara no se la devolvemos, tiene que ir por ella al S-7 en Buenos Aires, sapo, marica-

Le pedí su identificación la cual se negó a darme, todo el rato que le insistí para que me la diera se tapo su insignia, después un niño que estaba cerca me dijo que el apellido era Castro.

Buscar la cámara en el batallón.

Al lunes 29 de noviembre con cierto temor me dirigí al Batallón que está ubicado en el barrio Buenos Aires en el centro oriente de Medellín, en la portería pregunté por la oficina S-7 de contrainteligencia, un soldado regular me acompaño hasta el viejo edificio donde funciona la oficina, allí otro soldado me recibió y dijo que debía esperar al Sargento primero, que él me resolvería la situación. Minutos después entró en la oficina el sargento, le comenté la situación y la primera reacción fue;

-Ese man si es marica, como se busca problemas con la prensa, ustedes nos pueden fotografiar donde quieran-

Luego de hablar con otros superiores intento comunicarse con el sargento Castro pero no le fue imposible, así que le pidió al soldado que me acompañara hasta donde lo podría  ubicar.

Mientras caminábamos el soldado me dijo  que chantajeara al sargento diciéndole que lo iba a denunciar y que de esa manera le podría  sacar dinero, le contesté que no me interesaba, que solo quería mi cámara.

Cuando llegamos al lugar donde estaba el sargento Castro con un pelotón de soldados me dijo;

-Usted creyó que le estaba tomando fotos a su mamá-

El soldado que me acompañaba le dijo que  el sargento de contrainteligencia le pedía devolverme la cámara y Castro le dijo que fuera y lo llamara inmediatamente. Para entonces yo ya estaba tranquilo pues el primer sargento me había dado seguridad.  

Unos minutos después se hizo presente el sargento y le dijo a Castro que me devolviera la cámara, que él no tenía porque habérmela quitado.

-Es que ese man estaba tomando fotos y grabando videos, revise muy bien mi sargento porque puede ser un guerrillero y quien sabe que va a hacer con esas fotos-

Dijo en tono fuerte el sargento Castro e inmediatamente le entregó las llaves al soldado  para que sacara la cámara y se la entregara al sargento de contrainteligencia el cual revisaría las fotos.

De nuevo en la oficina  de contrainteligencia esperamos unos minutos para que llevaran la cámara. No fue posible ver las fotos ya que las baterías estaban agotadas. El sargento pidió unas nuevas. Después de 20 minutos de espera el sargento dijo que me retirara y me entrego la cámara con todas las fotos incluidas.



  

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