lunes, 27 de abril de 2009

LOS DISPAROS EN EL PARQUE



El domingo es el día en el que los campesinos llegan al pueblo a mercar. Desde las once de la mañana y hasta las cuatro o cinco de la tarde el parque de Yolombó está lleno de personas que corren de un lado para otro haciendo sus compras. Éste municipio ésta ubicado en el nordeste antioqueño, sus calles están repartidas por las lomas y todas confluyen en un pequeño parque adornado, por lo que los habitantes se ufanan, la iglesia mas grande y mas bonita de Antioquia.

Era domingo de resurrección, 12 de abril de 2009. La Semana Santa había ocurrido sin contratiempos, “fue más bonita que todos los años, el obispo nos estuvo acompañando en las procesiones”, decían las señoras después de salir de misa de doce, la más concurrida porque estaba llena de campesinos.

El calor es intenso en éste parque estrecho compuesto por cuatro pequeños prados en los cuales hay un pino alto, un guayacán amarillo, una palma pequeña y un árbol llamado Yolombo que también esta recién sembrado. En el centro hay una estatua de Simón Bolívar, hacia el lado de abajo ésta la “caseta del parque”, un amplio local que siempre está atestado de gente que se resguarda del calor para compartir un refresco o tomarse unos tragos. Los camperos llenos de barro están en las inmediaciones del parque llenándose de gente y mercado para irse a las veredas.

Yo había llegado al pueblo el jueves ocho a compartir algún tiempo con mis amigos, aprovechando las vacaciones. El sábado había estado con ellos hasta altas horas de la noche y después con algunos tragos encima nos habíamos ido a dormir.

“La cosa ésta caliente”

Yolombó es paso obligado entre el Nordeste lejano y el Magdalena Medio, así mismo es paso obligado entre el Valle de Aburrá y el Nordeste lejano. Los grupos armados siempre han impuesto sus leyes en éstas zonas, no en vano las cifras de criminalidad de ésta subregión es una de las más altas del departamento según el Observatorio de Seguridad y Justicia de la Gobernación de Antioquia. Allí operaban el ELN, las FARC y por supuesto los paramilitares. Con la Seguridad Democrática la guerrilla está casi extinta de éstos sectores. Pero la desmovilización de los paramilitares ayudó a que en la zona se establecieran nuevas bandas criminales. Los “paracos” aún operan pero ya con la figura de bandas criminales, aunque son los mismos, así lo reconocen los habitantes.

Vegachí es un municipio distante hora y media de Yolombó, allí la situación es parecida, operan también bandas criminales. Hasta ahí no parece haber ningún problema, pues las comunidades ya están acostumbradas a vivir con ellos, “los paracos”. La situación está complicada porque las bandas de Yolombó y Vegachí se declararon la guerra, los primeros están al mando de Don Mario, ya capturado, y los segundos al mando de Sebastián. La lucha se da por las rutas del narcotráfico y por las pequeñas plazas de vicio que operan en estas localidades.

El domingo en la mañana seis personas fueron detenidas por la policía en Yolombó, según versiones de la gente, venían por el jefe de los “paracos” de Yolombó. “lo iban a quebrar”. El pueblo estaba en tensa calma a pesar de todo. Los campesinos seguían por sus calles empinadas y estrechas llenas de gente hasta el techo. Eran ya las cuatro de la tarde y aún había mucha gente.

“los Recuerdos” es una cantina que se encuentra a un costado del parque, allí se encontraban en una mesa apostada en la calle, Juan David, Marlon y otros dos jóvenes. Varios hombres llegaron y sin mediar palabras sacaron sus pistolas y les dispararon, la alarma cundió de inmediato en el pueblo, todo el mundo dijo, “están muertos”. Los individuos huyeron y detrás “los paracos” pero no los alcanzaron.

Yo estaba con unos amigos a una cuadra de distancia, vi cundo dos sujetos corrían con las pistolas en la mano, iban detrás de los asesinos. No fui a ver lo que había pasado. Los amigos fueron y luego me contaron. Cuando ya los habían recogido y llevado al hospital fui, allí estaba la sangre regada entre las sillas y rodeada por la cinta amarilla de la policía la cual acordonaba la zona en compañía de los “paracos".

Uno de los menores murió. Juan David y Marlon aun se recuperan de las heridas y un señor que vendía chiclets y cigarrillos y que también resultó herido en un pie, ya fue dado de alta del hospital.

Nadie sabe con veracidad el motivo del atentado, pero todos comentan en voz baja que “la cosa esta caliente” y que hay alguna relación de las bandas criminales con este hecho.

El bus que me traería a Medellín salió a las siete de la noche, ya el pueblo estaba muy solo y la policía y los “paracos” aun custodiaban la escena del crimen mientras la administradora de la cantina lavaba la sangre con un balde y una escoba.

2 comentarios:

  1. Muy bueno el final, es una narración interesante que refleja la realidad en los pueblos...la violencia sigue y las figuras desmovilizadas, que el gobierno califica de grupos emergentes, son los mismos. Y lo peor de todo, todavía hay coalición entre los 'grupos emergentes' y las Autoridades.

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  2. Buen relato Ferney. Esta noticia con toda seguridad pasó desapercibida para los grandes medios de Antioquia, ahora empeñados en mantener la imagen de la región y sus gobernantes.

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